Aftas orales

Se trata de pequeñas ulceraciones de color blanquecino rodeadas de un halo eritematoso que se producen en la superficie de la mucosa de la boca o incluso de la lengua. Su tamaño varía entre el milímetro y los ocho milímetros, pudiendo aparecer de manera aislada o en grupos. Aparecen en cualquier parte de la boca, pero las localizaciones más frecuentes son la parte interior de las mejillas, la zona interior de los labios y las encías.

Las aftas son lesiones benignas no contagiosas. Este tipo de lesiones junto con las caries son las enfermedades bucales que con más frecuencia aparecen.

 

 

Causas

Existen diferentes etiologías para la aparición de las aftas, aunque la mayoría de las veces su causa es desconocida.

  • Infección viral
  • Estrés emocional
  • Traumatismos, ya sea por rozadura de la prótesis, ortodoncia o algún tipo de traumatismo leve
  • Estomatitis aftosa recurrente
  • Problemas hormonales
  • Carencias vitamínicas
  • Alergias a algún tipo de alimento
  • Predisposición genética

 

Síntomas

  • Dolor, dependiendo de la localización donde suelen desarrollarse, pueden crear problemas en el habla o a la hora de comer
  • En casos extremos pueden producir fiebre y malestar general.
  • Escozor si ingerimos comidas picantes o alimentos ácidos.

 

Prevención

Como hemos visto en las causas, hay factores predisponentes a la aparición de las aftas bucales, por este motivo debemos prevenir el tabaco y el estrés. Debemos complementar nuestra dieta con alimentos ricos en vitamina C, omega 3 y protegernos la boca si estamos usando algún tipo de prótesis u ortodoncia. Para este último punto es bueno consultar el dentista para que nos ayude a prevenir la aparición de altas o úlceras bucales.

 

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para esta afección. Se recomienda usar productos tópicos tales como enjuagues libres de alcohol o geles humectantes específicos para este tipo de lesiones, que nos ayudan a disminuir el dolor y a acelerar el tiempo de cicatrización. Los geles actúan creando un film protector que ayuda a aliviar el dolor, a proteger la lesión de los agentes externos, hidratar los tejidos y facilitar la cicatrización. Cuando usamos este tipo de productos tenemos que evitar comer y beber durante 30 minutos después de la aplicación.

Las heridas suelen cicatrizar entre los 7 y los 14 días, siendo variable dependiendo el tipo de causa.

 

En Clínica Dental Torroella & Martínez cuidamos de la salud de tu boca y te aconsejaremos los productos que mejor se adapten a tu caso. ¡Visítanos!

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