Anquiloglosia

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La anquiloglosia  o frenillo lingual corto causa la falta de movimiento lingual absoluto o parcial.

La anquiloglosia, dependiendo del grado, puede impedir desde un correcto agarre en la lactancia hasta un desarrollo adecuado del lenguaje y crecimiento de los maxilares.

La valoración del tipo de frenillo se realiza de manera visual y al tacto, no obstante, hay señales que nos indican que el bebé puede tener el frenillo de la lengua corto.

TIPOS DE ANQUILOGLOSIA

  • TIPO I

Frenillo fino y elástico. La lengua está anclada desde la punta hasta el surco alveolar y se observa forma de corazón o parece bífida, ya que el frenillo tira de la punta hacia el interior de la boca.

  • TIPO II

Frenillo fino y elástico. La lengua está anclada desde 2-4 mm desde la punta hasta cerca del surco alveolar. La lengua no suele ser bífida, pero cuando el bebé llora se puede observar que la punta de la lengua desciende hacia abajo.

  • TIPO III

Frenillo grueso y fibroso y no elástico. La lengua está anclada desde la mitad de la lengua hasta el suelo de la boca.

  • TIPO IV

El frenillo no se ve, se palpa, como un anclaje fibroso o submucoso grueso y brillante desde la base de la lengua hasta el suelo de la boca. Restringe casi totalmente la movilidad de la lengua por lo que ésta se encuentra anclada al suelo de la boca y puede tener apariencia compacta. El movimiento de la lengua suele ser asimétrico. Frecuentemente  se aprecia un paladar ojival o estrecho, consecuencia directa de la escasa movilidad de la lengua.

Esta clasificación nos permite usar una nomenclatura común y entender así de qué tipo de frenillo hablamos.

 

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se puede hacer desde las primeras semanas de vida del bebé. Podemos tener en cuenta las siguientes pautas para guiarnos sobre si nuestro hijo puede tener o no el frenillo lingual corto:

  • La lactancia no debe doler a la mamá lactante ni cansar al bebé. Si algo de esto ocurre podemos estar hablando de anquiloglosia. En primer lugar hay que evaluar el grado de movilidad de la lengua y la capacidad de la misma para extenderse más allá del labio inferior. Deberemos elevarla hasta el paladar estando la boca bien abierta y efectuar movimientos transversales de una comisura de la boca a la otra sin necesidad de deformarse, a esto se le llama lateralización. La elevación es el movimiento lingual que más influye en la lactancia, por lo que debería predominar más a la hora de evaluar la anquiloglosia.
  • La retrognatia (mandíbula inferior más corta que la superior) es fisiológica en los bebés y se modifica con su crecimiento. Los bebés que tienen anquiloglosia, habitualmente pueden tener una retrognatia algo más evidente.
  • Callo del lactante que aparece en el labio superior del bebé indica que debe hacer mucha fuerza para agarrarse al pecho.
  • Cuando el bebé llora podemos observar los movimientos irregulares de la lengua o que no se mueve de manera simétrica y se eleva de diferentes formas.
  • Los bebés con anquiloglosia succionan haciendo ruidos o chasquidos con la lengua, que indican que de vez en cuando la lengua no puede realizar un agarre.
  • El maxilar superior se estrecha formando una V, lo que atribuye a un aspecto profundo al paladar. A esto lo denominamos paladar ojival. La lengua, en reposo, no puede situarse en el paladar por lo que frena la estimulación del crecimiento del mismo.

Valorar una anquiloglosia como único causante de las dificultades al succionar es una percepción subjetiva, del mismo modo que lo es evaluar sólo el agarre y la postura del bebé al mamar. Así  pues, antes de intervenir el frenillo, es necesario revisar siempre todos los aspectos básicos para el buen curso de la lactancia.

Si después de todo esto, y con la ayuda especializada, las complicaciones no mejoran, el siguiente paso sería valorar intervenir la anquiloglosia. Ésta intervención se denomina frenectomía o frenulectomía, que se puede realizar según el tipo y la edad del bebé de forma ambulatoria. Debe ser siempre realizada por un profesional con experiencia.

La frenectomía se basa en un corte del frenillo, rompiendo las fibras del mismo. Después de esta intervención se deben realizar unos masajes y unos movimientos en la lengua del paciente para que la cicatrización sea la adecuada.

En pocas palabras, el frenillo corto o anquiloglosia puede causar dificultades en la lactancia y posteriormente otros trastornos por lo que tenemos que evaluar a las madres/bebés que presenten inconvenientes en la lactancia. Hay que verificar un buen agarre, una buena postura, vigilar el peso del neonato y dolor en pezones sin mejoría.  La lengua es uno de los primeros motores de nutrición del bebé y debe funcionar perfectamente a fin de conseguir una lactancia eficaz y correcto desarrollo de los maxilares.

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