Periimplantitis

Qué es la periimplantitis?

La periimplantitis se define como un proceso inflamatorio que afecta a los tejidos de alrededor de un implante, provocando una pérdida de hueso alrededor del mismo.

Es una patología similar a la periodontitis, pero esta afecta a los implantes dentales  y no a los dientes naturales.

Este trastorno puede deberse a diversos motivos:

  1. Historia previa de enfermedad periodontal. La presencia de enfermedades periodontales previas al tratamiento con implantes dentales puede reducir la probabilidad de éxito de este.

La periodontitis es sin duda el principal factor de riesgo en el desarrollo de la periimplantitis. Es por esta razón que debe ser tratada antes de que se inicie la rehabilitación de la cavidad oral.

  1. Es una de las causas destacadas de la periimplantitis. El alto contenido de azúcar en la sangre complica la reparación de las lesiones óseas.
  2. Higiene oral pobre. La formación de bacterias y de cálculo se produce tanto en dentición natural como en los implantes dentales.
  3. Existe evidencia científica que afirma que el consumo de tabaco es un factor de riesgo para la progresión de la enfermedad periodontal y su efecto sobre el biofilm (bacterias), su cicatrización y la respuesta al tratamiento periodontal.
  4. Consumo de alcohol. Existen estudios que muestran una pérdida de hueso de manera significativa con un consumo diario de alcohol.
  5. Una contaminación bacteriana durante la inserción de los implantes.
  6. Una mala distribución de las fuerzas que generen sobrecarga.

 

Prevención

  • Tener una buena higiene oral.
  • Realizar visitas de control y mantenimientos más frecuentes.
  • Reducir los factores de riesgo como el tabaco o consumo de alcohol.
  • También es importante el cómo se realiza la cirugía de implantes, el diseño de la prótesis sobre implantes y los materiales que se utilizan.

 

Signos y síntomas de una periimplantitis

Sus signos son parecidos a la periodontitis: sangrado y enrojecimiento de la encía, en ocasiones supuración, y pérdida de hueso que se puede apreciar en las radiografías.

El dentista utilizará los mismos métodos para la evaluación, diagnóstico y seguimiento de esta enfermedad en implantes. Sin embargo, es importante saber que la progresión de la infección en los implantes dentales es más rápida y agresiva que en los dientes, ya que estos tienen mecanismos de defensa que los implantes no tienen.

En cuanto a los síntomas, es frecuente que el paciente no note nada y la periimplantitis pase desapercibida hasta que la detecta el dentista. La periimplantitis no siempre implica la pérdida del implante, pero si lo pone en riesgo. Por eso mismo, es vital la detección de la enfermedad lo antes posible, ya que el tratamiento precoz es el método más eficaz para intentar frenar su progresión.

 

Tratamiento

El objetivo del tratamiento como comentábamos anteriormente, consistirá en frenar la progresión de la enfermedad y, en algunos casos, intentar recuperar parte del soporte perdido.

El tratamiento requerirá una importante implicación por parte del paciente. En la actualidad, es posible salvar la mayoría de los implantes con un buen tratamiento, pero hace algunos años el único tratamiento para esta enfermedad era la extracción del implante.

El tipo de tratamiento de la periimplantitis dependerá del grado de avance de la pérdida ósea que presente el paciente:

  1. En todos los casos, lo principal objetivo será detectar los posibles factores de riesgo que favorecen la progresión de la enfermedad y corregir los que sean posibles: eliminación del tabaco, corrección de diseños de prótesis inadecuados, mejorar la técnica de higiene oral, etc.
  2. El segundo paso es la limpieza no quirúrgica del implante y de la mucosa periimplantaria. Consiste en una limpieza con curetas (manual) y ultrasonidos que se realiza con anestesia local en la zona.
  3. En la tercera fase, dependiendo de la gravedad y el tipo de defecto que la enfermedad ha creado en el hueso de alrededor del implante, se puede aplicar un tratamiento regenerativo con injerto de hueso. En los casos de regeneración, el tratamiento quirúrgico se combina con el uso de antibióticos.
  4. La última fase, y sin duda, la más importante, es el mantenimiento. Después de la cirugía, el paciente debe acudir a sesiones de control y de limpieza de los implantes, ya que si no se mantiene limpia la zona periimplantaria, el implante que ya ha sido afectado de periimplantitis volverá a recaer en la enfermedad en un tiempo relativamente corto.
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